11.5.08

Miedos

Las sobras de la noche comienzan a cubrir la ciudad. Hombres y mujeres corren a ocultarse en sus casas, temerosos porque en la oscuridad arrecian hombres lobos, vampiros chupasangre y un miedo ancestral que no perdona.
Miedo alquimistas... esa perturbación angustiosa ocasionada por un peligro real o ficcionado que amenaza la integridad física o psíquica de una persona.
Miedos alquimistas, que a veces llegan a paralizarnos.

América fue sembrada de largas décadas de miedo y terror en manos de moustros sanguinarios, voraces asesinos ocultos en la espesa niebla de las dictaduras y el neoliberalismo.
Y nos dejamos morder de traiciones, de desesperanzas, de consumismo, de conformismo y de temores... Pero muchos supimos correr el velo y aquí estamos, alquimistas, fabricando fórmulas que rompan el miedo a ser libres.

No se asusten, no estamos solos esta noche. Y ninguna noche será tan oscura, ni para matar tanto sol dentro de estos frasquitos llenos de sueños.
Sacudan ese julepe, alquimistas, que no hay miedo allí donde existe un amigo, un abrazo, un beso, una oreja pronta a las palabras, una palabra que nos hace respirar. Sáquese el cuiqui, que las brujas existen y atrévase a combatirlas, si no fuese así sería como pensar que todo lo malo del mundo es inexplicable, y ese pensamiento incrédulo nos obligaría a temblar de miedo ante tanta incertidumbre e ignorancia de las cosas que nos pasan y nos pesan.


(silencio)

Peor sería este silencio.

(y otro)

Peor sería la nada.

(...)

Nada.

(...)

Eche alquimista todo lo que encuentre en el caldero, no deje nada sin cocinar, un cacho de aire puro para respirar, un frasco vacío lleno de misterios, una caja de Pandora, un ataúd y estacas de madera. Deje que las musas soplen el fuelle, que resabios fantasmagóricos del pasado se destilen en el alambique. Arroje al caldero los cucos, los hombres de la bolsa, el dinero y el temor a perderlo todo. Echaremos una biblia, un botón rojo, unas torres gemelas, un mapa roto de Afganistán. No tema revolverlo, no tema dar vuelta todo, revolucionar sus componentes... Si el temor a fracasar existe, que el fracaso no nos llegue sin haber echo lo suficiente.-



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5.5.08

1º de Mayo


Buscaban los antiguos alquimistas hacer oro del carbón. Hoy yugamos el destino, laburamos la suerte grela, experimentamos conjuros según nuestra condición. Somos alquimistas de este mundo, la base en la que se mueve toda sociedad. Somos el carbón que nutre la caldera, que impulsa los mecanismos que produce las mercancías, que se transforman en riquezas, donde se sienta la vida del patrón. Que desde lo alto de alguna oficina mira como se consumen nuestras vidas de trabajador y se convierten en oro nuestras vidas de carbón.

¿Pero que es el trabajo alquimista? Acaso la actividad humana por la cual el hombre interactúa con la naturaleza para su transformación y por este medio las sociedades sacian sus necesidades? Entonces nos preguntamos ¿Por qué después de 8, 10, 12 horas de yugarla diariamente, muchas personas no alcanzan a satisfacer las necesidades mínimas como el alimento, la vivienda, la educación, la salud, la vestimenta?

¿Qué es el trabajo entonces? ¿Una maldición divina de la cual no podemos zafar? Y por eso están penoso y tedioso ir a laburar?

Cierto... muchos sacian por demás sus necesidades y no son justamente las personas que más laburan.
Somos proletarios, pobres otarios. Somos la noria, la vida y la pena que junto a las vaquitas transitan la misma senda. Pero como diría un sabio alquimista de la poesía: “las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas”.
El problema no es el trabajo alquimista, el problema es quien se queda con el laburo y quien se queda con las riquezas.

Esta noche Alquimistas, echaremos al caldero corroidos engranajes del alma empapados en aceites, naftas, agua potable para la vida. Una rueda, una tuerca, hacha y tiza. Echaremos sal, mucha sal y salarios para neutralizar los grilletes de un esclavo. Usaremos mamelucos y cascos por si la pócima estalla de rabia o explota alguna huelga.

Aquí estaremos contratados y recontra atados. Y si todo sale bien nos dejaran efectivos... El patrón ya nos dijo que el sueldo es un poco menos y si no estamos de acuerdo, un enorme ejército de alquimistas desocupados esperan ocupar un puesto y probar la suerte de todo proletario.

1.5.08

Tristezas de domingo


Este día Alquimistas, este séptimo día, día de dominicas, día de reposo, día consagrado al dios de los cristianos... este día Alquimistas, vamos a hacer Domingo...
¿Pero cómo se hace un domingo? ¿Cómo se construye el día donde culmina la semana?
Evadiendo esa responsabilidad, los almanaques escupirán domingos al principio de la semana.

Este día nos levantaremos tarde... esquivando las resacas del sábado. Iremos a lo de la vieja, a lo de algún amigo... Nos fijaremos si hay algo para hacer en la casa. Solo nos fijaremos y patearemos la pelotita para otro día. Hablando de pelotitas, hoy juega el equipo de mis amores, hoy domingo de fútbol...

Llegada la noche, Alquimistas, el domingo comienza a pesar, mañana habrá que reiniciar la jornada laboral, la escuela, el trajín y comenzar a empujar para apretar los días para que el próximo fin de semana no se sienta tan lejos.

Por lo general en los domingos llueven tristezas... hasta la televisión se hace tediosa y parece vacía de contenido. El domingo se deja sentir con mayor rigor, tal vez por que es el día en que necesitamos encontrarle un sentido...

Los domingos suenan a tarde de plaza, a barullo de chicos, suegras, bares, ritmo de cumbia y Chamamé que rompen con la monotonía de la tarde y dan vida a los barrios. Los domingos suenan a potrero, a cerveza en la esquina, a centros comerciales cerrados. Los domingos tienen una garúa finita, casi imperceptible que le lava la cara a la fiaca...

La puerta al lunes comienza a entreabrirse, otra vez a preparar todo, otra vez comenzamos a morir la semana antes de empezar a vivirla... Diga que está usted Alquimista, parado junto a esa puerta, haciendo que todo el domingo se condense en un frasquito... y como un mensaje de auxilio, uno lo arroja al mar, para que algún fulano o fulana rescate algo de nosotros metidos en esta soledad.-




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Tres, dos, uno... EN EL AIRE...!!!