1.5.08

Tristezas de domingo


Este día Alquimistas, este séptimo día, día de dominicas, día de reposo, día consagrado al dios de los cristianos... este día Alquimistas, vamos a hacer Domingo...
¿Pero cómo se hace un domingo? ¿Cómo se construye el día donde culmina la semana?
Evadiendo esa responsabilidad, los almanaques escupirán domingos al principio de la semana.

Este día nos levantaremos tarde... esquivando las resacas del sábado. Iremos a lo de la vieja, a lo de algún amigo... Nos fijaremos si hay algo para hacer en la casa. Solo nos fijaremos y patearemos la pelotita para otro día. Hablando de pelotitas, hoy juega el equipo de mis amores, hoy domingo de fútbol...

Llegada la noche, Alquimistas, el domingo comienza a pesar, mañana habrá que reiniciar la jornada laboral, la escuela, el trajín y comenzar a empujar para apretar los días para que el próximo fin de semana no se sienta tan lejos.

Por lo general en los domingos llueven tristezas... hasta la televisión se hace tediosa y parece vacía de contenido. El domingo se deja sentir con mayor rigor, tal vez por que es el día en que necesitamos encontrarle un sentido...

Los domingos suenan a tarde de plaza, a barullo de chicos, suegras, bares, ritmo de cumbia y Chamamé que rompen con la monotonía de la tarde y dan vida a los barrios. Los domingos suenan a potrero, a cerveza en la esquina, a centros comerciales cerrados. Los domingos tienen una garúa finita, casi imperceptible que le lava la cara a la fiaca...

La puerta al lunes comienza a entreabrirse, otra vez a preparar todo, otra vez comenzamos a morir la semana antes de empezar a vivirla... Diga que está usted Alquimista, parado junto a esa puerta, haciendo que todo el domingo se condense en un frasquito... y como un mensaje de auxilio, uno lo arroja al mar, para que algún fulano o fulana rescate algo de nosotros metidos en esta soledad.-




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