Miedo alquimistas... esa perturbación angustiosa ocasionada por un peligro real o ficcionado que amenaza la integridad física o psíquica de una persona.
Miedos alquimistas, que a veces llegan a paralizarnos.
América fue sembrada de largas décadas de miedo y terror en manos de moustros sanguinarios, voraces asesinos ocultos en la espesa niebla de las dictaduras y el neoliberalismo.
Y nos dejamos morder de traiciones, de desesperanzas, de consumismo, de conformismo y de temores... Pero muchos supimos correr el velo y aquí estamos, alquimistas, fabricando fórmulas que rompan el miedo a ser libres.
No se asusten, no estamos solos esta noche. Y ninguna noche será tan oscura, ni para matar tanto sol dentro de estos frasquitos llenos de sueños.
Sacudan ese julepe, alquimistas, que no hay miedo allí donde existe un amigo, un abrazo, un beso, una oreja pronta a las palabras, una palabra que nos hace respirar. Sáquese el cuiqui, que las brujas existen y atrévase a combatirlas, si no fuese así sería como pensar que todo lo malo del mundo es inexplicable, y ese pensamiento incrédulo nos obligaría a temblar de miedo ante tanta incertidumbre e ignorancia de las cosas que nos pasan y nos pesan.

(silencio)
Peor sería este silencio.
(y otro)
Peor sería la nada.
(...)
Nada.
(...)
Eche alquimista todo lo que encuentre en el caldero, no deje nada sin cocinar, un cacho de aire puro para respirar, un frasco vacío lleno de misterios, una caja de Pandora, un ataúd y estacas de madera. Deje que las musas soplen el fuelle, que resabios fantasmagóricos del pasado se destilen en el alambique. Arroje al caldero los cucos, los hombres de la bolsa, el dinero y el temor a perderlo todo. Echaremos una biblia, un botón rojo, unas torres gemelas, un mapa roto de Afganistán. No tema revolverlo, no tema dar vuelta todo, revolucionar sus componentes... Si el temor a fracasar existe, que el fracaso no nos llegue sin haber echo lo suficiente.-

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