24.3.08

Viajes

Hace cuanto que andamos, alquimistas, esquivando piedras, recolectando pasos alineados, solidificados y que ahora constituyen parte de un camino. Vamos y venimos en tránsito efímero por la vía que a nuestro andar se traza. A nuestros pies, el amor y el odio, no son sino simples componentes de la estructura química de los sólidos, la cual soporta nuestra infantil existencia humana.
Somos eternos viajeros, aunque no nos traslademos a otros espacios físicos.
En esta Noche de Alquimia pondremos a prueba la hipótesis, corroborando que el movimiento se demuestra andando, pero el andar no siempre es ir a alguna parte.
El viajero que se va, muchas veces está llegando.
Quien viene de su viaje, muchas veces no es el mismo que se ha ido. Quien regresa no necesariamente tuvo que haber partido.
Quienes viajan a diario a su obligado trabajo, o quienes viajan llevados por una suerte fayuta para ser un número más en las filas de la manifestación callejera, ni siquiera han salido de si mismos, y es por eso que se internan en viajes sin sentidos.
Esta noche, alquimistas, viajaremos con los que viajan. Mochila, zapatillas de goma y carpa conformarán la poción. Sazonaremos con colectivos, pájaros de metal, agua de mar y algunos pasajeros sin punto de referencia. Andaremos sin andar, echaremos a rodar las huellas, un lagrimón que se pianta, un puerto, un cabo cañaveral, una sonrisa para el bolsillo y un profiláctico para quererse más uno mismo.
Sumaremos así cuajados peregrinos con pies de plomo, inciertos líderes con pies de barro y marineros de agua dulce le darán sabor a la rara mezcla.
La noche más profunda será profanada por redentores en motocicleta, mientras los caballos subidos a sus carros hacen relinchar a los hombres y mujeres tirarán de él en un viaje de cartón.
Los peligros abundan para los viajeros: algunos hoteles esperan impacientes y sedientos, la oportunidad de engullirse a turistas desprevenidos...
Viajantes y buscavidas serán deglutidos en tabernas, fondas y prostíbulos de mala muerte...
Los mochileros no podrán escapar al abrazo del camino. Mientras que piratas, aventureros, conquistadores, expedicionarios y alquimistas nómades solo tienen para ir, allá donde nadie los espera, donde nadie los busca, donde jamás se han ido. Y no por ello estarán a salvo, si por viajar andan perdidos. -




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17.3.08

Violencia


(Cuarto programa, cuarta editorial)

De camino al laboratorio, un extraño sujeto que pasa junto a mí me empuja y sin disculparse continúa su camino. En la calle un colectivero discute con un pasajero. ¿Será esto por la falta de monedas? Las personas corren presurosas por temor de no llegar a tiempo a algún lugar.
A mi paso atravieso una manifestación, un piquete, un campo minado, un desalojo, gases lacrimógenos, una niñita pidiendo limosna... ¡¡¡Llego tarde!!! Me digo y apresuro el paso.
Alcanzo la puerta del laboratorio y recién entonces me doy cuenta que olvidé las llaves... Respiro hondo, me siento en el umbral de la puerta, saco un cigarrillo... lo enciendo y estallo...
Al escuchar el ruido los Alquimistas se asoman a la puerta. No me ven pero saben de mi, sienten la ira, la bronca, la impotencia... No me ven, pero sienten que me alejo con el humo después de explotar.

No sé alquimista, no sé si la VIOLENCIA tiene que ver con un mecanismo de autodefensa de los individuos cuando se sienten amenazados; eso que llaman instinto de supervivencia. De ser así tendremos que asumir que la violencia es parte de la naturaleza humana. Entonces, ¿qué es eso de la paz? ¿podemos hablar de no violencia en un mundo donde las luchas son permanentes?
¿cómo detener este instinto y no explotar si estamos constantemente alertas? ¿quién o quienes amenazan constantemente y hacen que despierte este feroz instinto?
El presionar sobre los pueblos hace que los pueblos se rebelen.
Los opresores amenazados por revueltas responden con violencia.
Los norteamericanos dicen estar acosados por la violencia terrorista y responden con una fuerza terrorista mayor.
Los musulmanes ven amenazado su mundo y responden violentamente.
Los aborígenes respondieron con violencia a la violencia del hombre blanco.
Y así podríamos citar montones de ejemplos y a cada ejemplo sumarle montañas de muerte y destrucción.
Y aún habiendo argumentos de sobra que respalden las explosiones violentas, suelen inculcarnos: NO, la violencia no se justifica por nada en el mundo.
Pero, acaso cualquier acción o reacción por mas prudente y pacífica que se presente, no tiene a ser una forma de presión y amenaza para otros??? ¿acaso ese otro, al verse presionado, no reaccionará en forma violenta?
La pregunta entonces sería: ¿por qué existen estas presiones? ¿por qué unos presionan sobre otros? ¿por ambición de poder? ¿por afán de lucro? ¿mezquindades? ¿por placer? ¿por qué las guerras, las torturas, la represión, la explotación, el hambre, la miseria, las revoluciones?

En esta noche de alquimia , el caldero hará ebullición.
Toda la masa fermentada, contenida en su interior, hervirá hasta que los gases acumulados presionen de manera tal, que la fuerza en expansión supere la rigidez de la masa en reposo. Pero no se preocupe, usted no lo verá estallar. Se asomará a esta puerta y nosotros nos iremos alejando tras el humo, después de la explosión.
Con cuidado iremos echando al caldero los ingredientes necesarios: algo de bronca, algo de rabia, un cacho de dinamita, unas gotas de trotil, una mecha encendida...
Algo de resignación también, pero para que haga efecto lo mezclaremos con impaciencias y desolaciones... Echaremos un avión que viene cayendo, una tumba sin nombre, la bala que dobló la esquina, un poco de audacia y otro poco de cobardía... y las alas de una paloma blanca que se cruzó en el camino...


Imágen: fragmento del Guernica de Picasso


13.3.08

Aprendiendo...

(16/3)

Buscaban los antiguos alquimistas transformar metales baratos en oro, o descubrir la fuente de la juventud eterna. Nada fue infructuoso Alquimista. En cada experimento, en dada fracaso, en cada acierto, nuestros antepasados alquimistas acumularon montañas de riquísimos saberes, valiosísimos conocimientos que transcendieron los tiempos y aún permanecen vivos y eternos.
Pero ¿cómo aprendemos? ¿por qué aprendimos? ¿qué necesidad nos empuja a explorar conocimientos? ¿buscamos hacer mejor al ser humano? O solo armarnos para encarar con mayor posibilidades de éxito, la diaria lucha por sobrevivir en este mundo?
En fin... uno no puede dejar de admirar tanto conocimiento suyo, maestro alquimista. Aunque los registros cuenten más de sus fracasos que de sus aciertos. Y los experimentos dicen más por sus fallas que por sus logros. La prueba como método de trabajo conlleva como arma de aprendizaje el error. Lo suyo es un eterno pifiar buscando llenar aquellos espacios que el conocimiento científico no puede llenar. Todo esto nos enseña que el azar no existe por naturaleza, ni por magia, ni desidia del destino o seres divinos. Existe porque usted maestro Alquimista lo inventó. El azar, ese agujero sin explicación racional, solo existe por error de alguna práctica.
El acercamiento del ser humano al mundo ideal tiene que ver con que hombres y mujeres hayan aprendido a capitalizar y comprender sus errores. Comprensión que no llega tan solo por acumulación de saberes, ni por ese azar ajeno, sino también por nuestra práctica y compromiso.
Y aquí estamos Alquimista, subidos a los errores de nuestra propia experiencia práctica, en esta Noche de Alquimias, aprendiendo de nosotros mismos...




4.3.08

Memoria, recuerdos, olvidos...

(Segundo programa 9/3)
Esta es la noche de las noches, Alquimista.
Donde reinan las sombras de los Olvidos. Noches de sueños. La noche de los que ven sin ver, de los que sueñan despiertos, de los que despiertan sueños, de los que sueñan con despertar...
Parece cierto que los sueños son como recuerdos dormidos, despiertos olvidos en algún rincón de la memoria. ¿Cuál es la razón Alquimista, de las sombras que se proyectan en la memoria? ¿Por qué olvidamos? ¿Por qué olvidan los pueblos? ¿Por qué olvidan los gobernantes? ¿Por qué oscurece a un lado de la humanidad cuando la otra faz resplandece?
Eche más leña al fuego amigo Alquimista, meta fuelle nomás, haga viento. Que chiflen las pavas, que estallen en ebullición los calderos, que la alquimia se propague...!!! que al destapar las ollas salten luciérnagas a la negra noche del olvido, que chisporroteen los recuerdos, que encendidos recuerdos echen luz sobre las sombras esta noche.
Eche al caldero los ingredientes, que se mezclen, que se conjuguen, que se hagan poemas. Que la esencia de la Alquimia inunde el espacio. Deje que el vapor se haga musicalidad, deje que la música se derrame.
Muéstreme Alquimista los eternos resplandores de una mente sin recuerdos, guardados en una caja de ilusiones. Échele algún condimento picante al menjunje, de esos que hacen dar comezón.
Revuelva el caldo preguntando cosas acerca de la infancia, destile recuerdos Alquimista, concentrado perfumes de recuerdos metidos en frasquitos. Síntesis de gigantescos procesos.
Destile machetes, ayuda memoria, cuadros conceptuales, fórmulas mágicas, sueños inclumpidos. Destile viejos jeroglíficos, voces del mañana, notas musicales, utopías inconclusas...
Que la Alquimia concentrada en cada átomo estalle, que se expanda su onda.Que la Alquimia sea expresión, y al son de los conjuros, que sea Palabra...!!!

*Imágen: Memoria de L. F. Noé


Tres, dos, uno... EN EL AIRE...!!!