Hace cuanto que andamos, alquimistas, esquivando piedras, recolectando pasos alineados, solidificados y que ahora constituyen parte de un camino. Vamos y venimos en tránsito efímero por la vía que a nuestro andar se traza. A nuestros pies, el amor y el odio, no son sino simples componentes de la estructura química de los sólidos, la cual soporta nuestra infantil existencia humana.Somos eternos viajeros, aunque no nos traslademos a otros espacios físicos.
En esta Noche de Alquimia pondremos a prueba la hipótesis, corroborando que el movimiento se demuestra andando, pero el andar no siempre es ir a alguna parte.
El viajero que se va, muchas veces está llegando.
Quien viene de su viaje, muchas veces no es el mismo que se ha ido. Quien regresa no necesariamente tuvo que haber partido.
Quienes viajan a diario a su obligado trabajo, o quienes viajan llevados por una suerte fayuta para ser un número más en las filas de la manifestación callejera, ni siquiera han salido de si mismos, y es por eso que se internan en viajes sin sentidos.
Esta noche, alquimistas, viajaremos con los que viajan. Mochila, zapatillas de goma y carpa conformarán la poción. Sazonaremos con colectivos, pájaros de metal, agua de mar y algunos pasajeros sin punto de referencia. Andaremos sin andar, echaremos a rodar las huellas, un lagrimón que se pianta, un puerto, un cabo cañaveral, una sonrisa para el bolsillo y un profiláctico para quererse más uno mismo.
Sumaremos así cuajados peregrinos con pies de plomo, inciertos líderes con pies de barro y marineros de agua dulce le darán sabor a la rara mezcla.
La noche más profunda será profanada por redentores en motocicleta, mientras los caballos subidos a sus carros hacen relinchar a los hombres y mujeres tirarán de él en un viaje de cartón.
Los peligros abundan para los viajeros: algunos hoteles esperan impacientes y sedientos, la oportunidad de engullirse a turistas desprevenidos...
Viajantes y buscavidas serán deglutidos en tabernas, fondas y prostíbulos de mala muerte...
Los mochileros no podrán escapar al abrazo del camino. Mientras que piratas, aventureros, conquistadores, expedicionarios y alquimistas nómades solo tienen para ir, allá donde nadie los espera, donde nadie los busca, donde jamás se han ido. Y no por ello estarán a salvo, si por viajar andan perdidos. -

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