19.2.08

Encuentros


(Primer Programa, primera editorial)
Cada domingo de cada semana nos iremos encontrando, Alquimistas... y exploraremos los profundos rincones de la Noche. Y cuando decimos noche, no es en alusión al transcurso del tiempo en el cual la luz solar no aparece sobre el horizonte, sino a todo aquello que aparece tras un manto oscuro y permanece confuso en la penumbra de la memoria.
Decimos noche a la sombra fantasmal del olvido, al lado oscuro de una historia contada por los vencedores.
Decimos noche al horror de las guerras, a las descaradas mentiras que engatusan y encandilan a los pueblos.
Las noches cobijan a familias sin techo y empujan a cartoneros que quedan a merced de lobos, vampiros y cazafantasmas.
Aquí nos encontrará Alquimista, alrededor del caldero, ensayando fórmulas y conjuros, buscando un delgado hilo de luz que nos guié a explorar esas noches. Nos encontramos sin comprender demasiado cual es la fuerza que nos arrastra a este encuentro de domingos cuasi fabuleros. No sabemos si estamos donde queremos o donde debemos. El deber y el querer se parecen al desencuentro, como el sol y la luna, como el invierno y la primavera. En fin, decíamos Alquimista... no sabemos que extraño magnetismo o producto de que nuestros destinos confluyen en esta parte del finitísimo universo.
Cada uno de todos nosotros, todo de cada uno, constituyen este encuentro nocturno alrededor del caldero y aún así reunidos somos un todo incompleto. Algo desconexos a veces, algo desencontrados otras... como el sol y la luna, como el invierno y la primavera, que aún siendo tan distantes, casi sin cruzar miradas componen parte de un todo.
No sabemos si el destino tuvo algo que ver en estos encuentros, pero sí sabemos que estos encuentros (entre otras cosas) tendrán mucho que ver con nuestro futuro destino. Aquí estamos Alquimista, hurgando en cada noche de domingo, encontrándonos con ustedes...

*Imagen: Encuentro de M.C. Escher

Tres, dos, uno... EN EL AIRE...!!!